No todo el mundo disfruta la sensación de llevar bolas chinas, pero no se puede negar que son fantásticas para fortalecer el suelo pélvico. Para mi gusto personal, la mayoría son demasiadas grandes, tanto que son incomodas para introducir, y al sacarlas, una se siente como una gallina poniendo un huevo. Prefiero las que son pequeñas y pesadas, ya que son más cómodas y siento que estoy trabajando la zona más. Es muy importante escoger unas de calidad, limpiarlas muy bien antes de su uso, y evitar las que son texturadas o las que tienen un agujero donde pasa las cuerda,  o cuerdas de tela, ya que son imposibles de limpiar. Aquí encontrarás todas las que he probado reseñado.