Reseña Aceite de masaje ‘besable’ de Sensuous

‘¿Quieres un masaje de cuello?’ Me pregunta mientras me mira fijamente una tarde soleada en mi balcón. ‘No, gracias,’ contesto. Aunque mi cuerpo se muere de ganas de recibir un masaje, mi cabeza dice que no. ‘Es que te tocas mucho la nuca…’ añade. Me doy cuenta de que tiene razón y procuro no hacerlo tanto.

La atracción que hay entre nosotros es evidente, pero soy consciente de que liarme con él es complicarme la vida. Porque pase lo que pase entre nosotros, no lo podré evitar. Cuando me masturbo recuerdo su mirada e imagino sus manos grandes recorrer por mi cuerpo. No sé qué me pone más: él o el hecho de que se trata de un hombre súper prohibido.

Hay días en que piensas en el futuro y las consecuencias de tus acciones y hay otros en que da igual y solo quieres aprovechar el momento sin pensar en lo que sucederá después. Solo hay una vida y al final decido rendirme a la tentación. He pensado en las consecuencias pero mi deseo es mayor que mi miedo. Además, necesitaba sentir esas manos en lugar de solo imaginarlas.

‘¿La oferta del masaje sigue en pie?’ le pregunto con un tono coqueto.

sensuous aceite de masaje besable

Tengo un montón de lubricantes y aceites de masaje para probar y reseñar y decido combinar el trabajo con el placer. Hoy toca el aceite besable con sabor a fresa de la marca Sensuous de Australia. Da otra dimensión a un masaje sensual;  es suave como la seda y el calor en la piel es irresistible para la lengua.

Después de echar unas gotas en la piel, si lo soplas puedes percibir el efecto calor. Los aceites de masaje de Sensuous son a base de agua, son hipoalergénicos y son compatibles con látex. Todos son hechos con ingredientes naturales, sin conservantes.

Hay siete deliciosos sabores para elegir: fresa, frambuesa, crema irlandesa, creme brulée, mora y chocolate blanco, tiramisu y chocolate.
125ml

Estoy boca abajo y noto el aceite besable en mi nuca y noto el efecto calor.
-Es comestible; puedes lamerlo.. – digo.

Con esto la línea queda cruzada para siempre. Siento su aliento en mi espalda. Me lame y muerde mi cuello, se me eriza la piel y respiro hondo mientras me devora.

-¿Sabe bien?
– Delicioso…

Echo un poco de aceite de masaje en la punta de mi dedo para probarlo por mi misma. Me encanta. Pero en aquel momento, quiero ser caprichosa y recibir sus atenciones. Estoy relajada, vaga, pero a la vez, increíblemente excitada.

-¿Quieres darte la vuelta? – me pregunta.

Sonrío al pensar en cómo será el resto del masaje…

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