Mi fetiche por la lencería

Siempre he sido una gran fetichista de la lencería. Creo que nunca se puede tener suficientes ligueros, medias y sobre todo sujetadores, me encantan los sujetadores. Desde los push-up que realzan el escote, hasta los deportivos tan cómodos, pero sobre todo los transparentes que destacan los pezones duros. Todos, todos son importantes piezas en mi colección.

El sujetador ideal puede hacer tanto por aumentar la autoconfianza y erotizar la imagen femenina que todavía me sorprende cómo muchas mujeres lo pueden comprar a ciegas y esperar resultados óptimos.

Las bragas han evolucionado desde sus orígenes meramente funcionales, a una variedad de formas y diseños específicos que pueden adaptarse perfectamente a cualquier tipo de escena profesional o situación erótica. Esta variedad incluye «boy shorts», tangas, cordones, bragas de talle alto, sin entrepierna y demás versiones retro. Los adornos pueden comprender diferentes tipos de detalles, lazos e incluso bisutería. Para ser sincera, siempre he querido tener unas de látex bien pegadas a mi piel.

Llevar medias y liguero es algo que precisa de cierto tiempo y esfuerzo para conseguir el efecto deseado. Los pantys son algo más práctico, se pueden poner sin tener en cuenta otros aspectos como cómo de corta es la falda o si mis piernas están impecablemente depiladas o no.

Últimamente me estoy haciendo fan de la lencería vintage. Con ella parece que lleves un sólido armazón de tela debajo de tu ropa. Las bragas de talle alto y el liguero de 6 tiras hacen que me sienta glamurosa y femenina, a la vez que previenen un posible e imprevisto «fácil acceso».

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Fotos Guy Moberly

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