El mito de la dominación financiera

En el BDSM, la dominación financiera es una situación en la que una domina tiene el control total sobre el dinero de su esclavo. Además, espera regalos por su gratificación instantánea.

Un esclavo financiero sólo trabaja para complacer a su adorada domina. Esto significa que el esclavo esta para pagar cada vez que ella lo exiga. Una parte clave de la dominación financiera es la aceptación que un esclavo debe vivir de la forma más barata con los alimentos más económicos del supermercado para que su diosa pueda disfrutar del lujo a su costa. Para permitir que su domina viva como la diosa que él sabe que ella es, un buen esclavo hará cualquier sacrificio y – más importante – tomará gran placer fetichista al hacerlo. No espera nada a cambio salvo el honor de seguir sirviéndola.

Visto en estos términos, parece como si la domina tuviera el control financiero completo, pero – en realidad – el escenario es mucho más complicado. Estoy convencida de que, en cualquier situación, el cliente siempre tiene la razón. La persona con el dinero es el que tiene el verdadero poder en una relación BDSM, como en cualquier otra. Esta conclusión está en contradicción con la definición aceptada de la dominación financiera.

No hay nada gratis en esta vida y una domina entiende esto muy bien. El mundo de BDSM no tiene un sindicato ni la seguridad social y una buena dominante tendrá que mantener su encanto en todo momento para asegurar su valor continuo para su esclavo y seguir recibiendo sus sobres de dinero y regalos.

Incluso la naturaleza de su dominación puede depender de si ella quiere los fondos para gastar en caprichos para sí misma o si necesita una transferencia bancaria rápida para cubrir su alquiler mensual. Es aquí donde la influencia sutil del sumiso empieza a hacerse notar por la dominante y su comportamiento puede adaptarse a ello.

En mi opinión, en cualquier relación basada en la superioridad financiera de una parte sobre la otra, el poder real reside en el dueño del dinero. En el caso de una relación BDSM, donde está firmemente definida la línea divisoria entre dominante y sumiso, la presencia del dinero en manos del sumiso puede distorsionar la relación entre ellos. Un delicado equilibrio que es mutuamente satisfactoria entre un sumiso que paga y una domina que lucha parece poco probable.

Para mi, fue una verdadera sorpresa descubrir que el apoyo financiero, los regalos y los recursos que he empezado a recibir gracias a la dominación financiera no los aprecié menos que si me los hubiera ganado yo misma.

Me pregunto, a veces, si mi esclavo es consciente del poder que tiene con tan sólo escribir su número de tarjeta de crédito en internet para mí.

Cuando siento una vibración de mi móvil con un email informándome que otra vez le quedan menos en sus ahorros de vida, para mi beneficio – No me importa quién está realmente dominando a quien.

Mientras que él bebe agua del grifo para que yo pueda beber Solán de Cabras, estoy feliz.

Venus desnuda Fotos de Guy Moberly

 

3 comentarios en “El mito de la dominación financiera”

  1. Saludos a todos;

    Entro aquí no en plan troll ni nada por el estilo, con humildad y respeto, pero ruego se me permitan algunas palabras divagando sobre el tema de la dominación financiera y cuestionando un tanto la misma;

    En primer lugar, no puedo estar más de acuerdo con la esencia de lo que expone la autora; quien tiene el dinero, tiene el poder. Da igual las formas y fantasías que nos creemos, la realidad es la que es. No obstante, en el fondo no deja de ser lo mismo que la propia esencia del bdsm; con un NO del sumiso el mundo del Amo/a se paraliza.

    Evidentemente, cada persona es libre de disfrutar con lo que le guste y todas las fantasías son legítimas. Sin embargo, a mí la dominación financiera, o el pago de «tributos», o cosas por el estilo, siempre me ha parecido una forma fina de enmascarar la prostitución.

    Ojo, una cosa es un regalo, un detalle, un capricho, las normas de la galanteria, etc…y otra es que haya una relación mercantil (legítima) enmascarada en unos protocolos o similar.

    Cuando en el momento en que se acaba el dinero, se acaba la dominación, ésta no es tal.

    Yo, como soy catalán y por tanto miro mucho por el dinero, cuando he tenido una relación con profesionales en lo que predomina es el pago (insisto, legítimo) por un servicio (en este caso sexual, aunque sea una sexualidad no convencional) siempre lo he tenido claro; yo soy el cliente y por ende lo que busco es MI satisfacción, y la satisfacción del Dominante…que le den, que para eso está haciendo su trabajo. Concepto que no tengo con una relación bdsm en la que no hay ningún tipo de interés económico por en medio.

    Y, para finalizar…¿de verdad se puede disfrutar bebiendo Solán de Cabras sabiendo que la otra persona no tiene más remedio que beber agua del grifo?

    1. @Spirit Gracias por tu comentario, me ha encantado.
      Lo de solan de cabras hay que tomarlo con una pizca de sal… en realidad mis esclavos beben agua del grifo porque quieren. jejeje

      besos

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