Desde que soy sex blogger, puedo confesar que escribir sobre el sexo puede ser tan agradable como el sexo verdadero. A veces, incluso puede ser aún mejor.

A menudo, me preguntan si mis artículos son ficticios. Nunca escribo ficción, así que os aseguro que todo lo que escribo se basa en la realidad. Para mí, la realidad siempre supera la ficción y me da pena que hay personas que no creen eso.

Cuando estoy a punto de comenzar mi próxima columna, paso un día con el título en mi cabeza antes de escribir nada. Me acompaña vaya donde vaya. Incluso en el supermercado cuando estoy tratando de decidir qué queso comprar – Mozzarella o Havarti normalmente – el título está en mi mente. Hago una búsqueda mental por mis archivos “Venus” de experiencias morbosas que he vivido y de historias que mis amigos me han confiado a mi. Todo ayuda.

A veces, cuando estoy escribiendo, el tema en cuestión empieza a excitarme. A veces tanto, que decido que merezco un descanso con mi vibrador favorito.

Usar mi vibrador también me ayuda cuando sufro un bloque mental, o si me quedo sin ideas. Los detalles que me podrían haber parecido confusos mientras estaba sentada delante de mi ordenador, se aclaran de repente cuando estoy horizontal. Menos mal que no trabajo en una oficina.

Mi naturaleza masoquista como escritora de sexo se manifiesta cuando he terminado una primera versión del artículo. Normalmente, me lo envío por email para que lo pueda leer en mi móvil mientras estoy en la cama cuando debería estar intentando dormir. Incluso, me escribo notas y la mañana siguiente le doy una última lectura antes de enviarlo.

Podría seguir confesando más sobre mi vida como escritora de sexo, pero tengo que escribir otro artículo… y tengo que ir al supermercado para comprar más pilas…
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Photos by YUKY

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