Se acaba el año, pero el efecto de Cincuenta sombras de Grey perdura.  Parece que todo el mundo se ha enloquecido por el fenómeno Grey, el significado del BDSM y el uso de esposas, látigos y bolas chinas…  Parece todo muy serio, me pregunto si hemos olvidado como divertirnos en la habitación en un contexto de BDSM…

Es posible disfrutar del BDSM sin dolor y con muchísimo humor…

Recuerdo la primera vez que participé en una sesión de fetichismo de cosquillas. Tenía mis tobillos atados a una barra metálica y el fotógrafo me hizo cosquillas en las plantas de los pies.  Mientras estaba sentada en una silla de oficina con los ojos vendados, sentí mucha anticipación para la próxima cosquilla… El fotógrafo quería sacar el máximo provecho de la sesión y usar sus “herramientas” especiales conmigo.  Después me enteré que era un cepillo de pelo, que me produjo una sensación extrañísima en los pies.

Sólo recuerdo lo mucho que me había reído mientras que me hacía fotos.

Las plantas de mis pies nunca habían tenido tanta atención. Había cosquillas fuertes, suaves y caricias en los pies. Me mordí el labio, apreté los dientes y traté de resistir las cosquillas, pero no paré de reírme con placer perverso cuando menos me lo esperaba. No hubo tiempo para posar y pensar en mis mejores ángulos o poses.

Cuando vi las imágenes, no pude evitar reírme de nuevo.

 

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Fotos  Stephane.

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