Sujetador

Para los fetichistas del sujetador, la realidad de unos pechos descubiertos nunca podrá ser tan estimulante o significativa como la manera en que pueden ser presentados por un sujetador que perfecciona su forma. Un busto de fantasía, un escote ideal, es algo que sólo existe en el cine, en desplegables de revistas o en la mejor fotografía publicitaria. El fetichismo del sujetador radica en un delicado equilibrio entre la cantidad de pecho que puede verse y el volumen que queda oculto por la propia prenda.

Más que cualquier otra prenda interior femenina, el sujetador se compone de joyas arquitectónicas que se pueden apreciar en forma aislada o como partes de un todo satisfactorio. La sujeción trasera o delantera, las copas, o incluso si el material usado es fino o no, son consideraciones vitales para el fetichista del sujetador.

Lo más importante y que cobra fuerza en el fetichismo del sujetador, son los tirantes o la ausencia de los mismos.
Los tirantes dividen el cuerpo de la mujer que los usa en partes que se pueden apreciar como componentes individuales, de la misma manera que las copas enmarcan y provocan el escote, en sí mismo éste un fenómeno inexistente más allá de los beneficios que proporciona el sujetador.

La posición de los tirantes es así mismo importante, porque si uno parcialmente visible se desliza por un hombro en público sin el conocimiento de la usuaria, puede provocar una fuente inagotable de excitación y entusiasmo en la mirada del fetichista.

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