Muchos fetichistas tienen preferencia por las bragas de mujer por encima de cualquier otro objeto fetiche. La erotización de esta prenda interior puede alentar comportamientos que incluyen la colección e intercambio de material impreso o electrónico mostrando exposición accidental de bragas o muestra directa y contacto físico, generalmente de naturaleza explícita, como caricias y olfateo. No es la visión de desnudez lo que precisamente interesa al fetichista sino más bien la ocultación de la misma a través de ropa interior ajustada, en general blanca y preferiblemente de algodón. Aunque otros tejidos y estilos pueden ser parte de este fetiche, rápidamente acaban dando paso al look más clásico. Un punto álgido en el fetichismo de bragas puede darse al estirarlas hacia arriba desde la parte frontal especialmente. De este modo la forma del sexo femenino queda marcada y puede ser apreciada claramente a través de la prenda. Este efecto es lo que en inglés se conoce como "camel-toe" (pezuña de camello) Es en el impacto visual donde realmente reside el sentido de esta perversión. En lugar disfrutar de imágenes preparadas de posados en bragas, algunos fetichistas prefieren imaginar a una joven que por accidente les proporciona una visión fugaz de lo que en realidad son sus bragas. Esto dura sólo un instante. Es esa emoción ilícita, a menudo previsible pero sólo a veces disfrutada en público entre multitudes indiferentes o pasajeros, lo que continúa inspirando numerosas y poderosas fantasías sobre bragas.