Cosquillas

Aunque para mucha gente tanto hacer como recibir cosquillas es una experiencia placentera -incluso social- los fetichistas de las cosquillas van mucho más allá. Ellos experimentan una alta carga erótica al situar el acto en un escenario rigurosamente adecuado, y lo llevan a cabo sólo en condiciones bajo control en un marco final que resulta casi teatral. El fetiche de hacer cosquillas, o knismolagnia, es disfrutado por los fetichistas en exclusividad respecto a otras actividades que pueden considerarse preliminares al sexo. Para algunos, lo erótico o excitante se centra exclusivamente en el cosquilleo, siendo el sexo algo secundario o incluso redundante. Para los fetichistas más avezados, los juegos de cosquillas pueden verse mejorados por la inclusión de algún tipo de limitación física sobre la persona a cosquillear, tanto para protegerse como para evitar interrupciones en el juego. Además de atada, esa persona también puede tener los ojos vendados a fin de aumentar su ansiedad y añadir así el elemento sorpresa. Las zonas ideales para las cosquillas suelen ser los pies, el ombligo, las axilas, los senos, los pezones, las costillas, los costados, el estómago y los genitales. Las zonas erógenas son especialmente receptivas a las cosquillas, no estando en este caso necesariamente asociadas a la risa o el movimiento brusco. La intención del fetichista es el uso continuado del cosquilleo que induzca a retorcerse, hacer movimientos incontrolados y provocar reacciones verbales involuntarias al respecto.

Reseña Caress – Un estimulador de clítoris revolucionario de Adrien Lastic

Lo que más extraño de tener sexo regular, es decir a menudo, son las caricias. Los encuentros casuales tienden a ser muy frenéticos y temporales para mi gusto. Normalmente prefiero una exploración corporal táctil total de mis zonas más sensibles. Pero yo normalmente voy directo al clítoris, saltando mis zonas erógenas, incluso cuando estoy sola. No hay que decir que esos lugares aún desean parte de mi atención. Después de todo, no es solo una cuestión de tetas y trasero.

La perspectiva de una ticklee

El tickler paparazzo necesita lograr un balance entre su cámara con una mano mientras me hace cosquillas en los pies con la otra. No es fácil, y ser ambidextro es una gran ventaja. Tal y como él me dijo: “Ahora tengo las dos manos libres para hacerte cosquillas más intensas”. Me encantaba notar cómo sus grandes manos esculpían y rozaban mis pies atados para hacerme cosquillas. El contraste de sus palmas y dedos morenos con mis dedos pálidos hacía que mis pies se vieran finos y delicados.

Los mejores juguetes de fetichismo de cosquillas

En algunos kits de BDSM, los aparatos de cosquilleo de plumas que se incluyen no funcionan bien; proporcionan un poco de diversión y relajación para quien recibe las cosquillas, pero ya está. Si quieres hacer cosquillas a alguien de la manera apropiada, entonces debes considerar usar otro tipo de objetos. Los fetichistas de cosquillas de verdad lo hacen sin plumas mundanas ni pequeñas pelusas. Ellos saben qué juguetes fetichistas de cosquillas producirán los resultados deseados.

La atracción de las plantas arrugadas (Fetichismo de pies)

Para la mayoría de las personas, las arrugas son inevitables, además de ser una señal negativa de hacerse mayor. Nuestra sociedad tiene la consciencia cada vez más basada en imágenes, y está gobernada por los estándares de juventud imposibles que ha establecido la cultura popular. Los rellenos cosméticos y el Botox suelen usarse para intentar cubrir la realidad de las arrugas. El Photoshop y los filtros pueden asegurar nuestra frescura fotográfica mientras esas cremas antiarrugas omnipresentes se ocupan del resto.

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