Calcetines

En los últimos años, los calcetines son cada vez más sexys. Poco a poco los calcetines se hacen del mismo estilo de las medias. El encanto de los calcetines es que destacan las piernas, las rodillas y a veces los pies, Los calcetines dan la idea de la inocencia con un toque de travesura.

    El fetiche de los extranjeros (Xenofilia)

    Xenofilia significa una fascinación por objetos o personas desconocidas / extranjeros. Es lo contrario de la xenofobia. Sin duda, me considero una xenófila. Mi amor por las cosas extranjeras comenzó a una edad temprana cuando me obsesioné por el francés. Más tarde, viví y estudié en París durante el tercer año de mi carrera universitaria y mi xenofilia aumentó. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que quería vivir en el extranjero. Todavía me excita escuchar el francés y hablarlo. Fue mi primera experiencia con la xenofilia y que nunca se olvide del primer amor. Mi próximo amor extranjero fue el castellano y después de años viviendo en España, he descubierto que estar con un extranjero en la cama no sólo es una experiencia exótica, sino que además se trata de una experiencia intercultural. También me encanta sentir el ‘Efecto Benetton’ y notar el contraste de piel morena contra mi piel blanca en la cama. Para mí, el sexo es mejor cuando puedo hablar y escuchar un idioma extranjero entre las sabanas. También me encanta hablar un idioma extranjero cada día, fuera de la cama. Es divertido aprender a coquetear con eficacia. También me gustan los juegos de palabras, sobre todo traducirlos del inglés y que a veces no tienen mucho sentido en castellano. Ser una ex-pat significa que por lo general atraigo otros xenófilos, sobre todo los anglófilos. Por desgracia, algunos creen que van a conseguir clases de inglés gratuitas, pero rápidamente se dan cuenta de que no. […]

    El arte de ir sin bragas

    Me hizo gracia cuando descubrí recientemente que era la dueña de cuatrocientos pares de bragas. No podía evitar ver la ironía ya que prefiero ir sin bragas cada vez que surja la oportunidad. No es algo que hago muy a menudo; lo reservo para ocasiones especiales como una cita por ejemplo. Debo confesar que, para mí, no hay nada como la sensación de una brisa fresca que acaricia mi desnudez; es sorprendente, estimulante y excitante. Dejar mi flor «respirar» no sólo es una manera excelente de estimularme, sino que hay muchos que consideran que es más sano: está claro que llevar unas bragas sintéticas con vaqueros estrechos no es nada bueno para la zona. Por muy tentador que puede ser ir sin bragas en verano, la verdad es que es muy arriesgado hacerlo con ropa ligera porque no quiero que todo el mundo se entere de mi estado de desnudez. Lo mejor es hacerlo en invierno con una falda hasta la rodilla y unas medias con liguero por debajo. Para mí es una de las experiencias más sensuales que hay. Por supuesto, lo mejor de ir sin bragas es ese momento de revelar mi secreto a un amante:  puede ser por dejabo de una mesa en un restaurante o donde sea.  Cuando estoy en casa siempre voy sin bragas. Incluso cuando estoy ordenándolas en sus diversos colores y estilos. Para mí, lo difícil no es escoger cuales voy a ponerme, sino que  la gran pregunta siempre es si voy a llevar bragas o […]

    Fetichismo en lugares públicos

    Aunque la fotografía fetichista por lo general funciona mejor cuando se hace en un ambiente controlado como en una mazmorra o un estudio.  Realizar una sesión en el exterior es todo el contrario, ya que cuando estoy posando en un lugar público, no tengo ni idea de lo que podría suceder. Siempre había soñado con hacer una sesión casi desnuda en un bosque y esta fue mi oportunidad. Quería explorar el bondage en un lugar público y el contraste entre mi ropa «inocente» y mis poses, no tanto.  Mientras me quitaba la ropa, empecé a preocuparme por los posibles voyeurs. De repente, apareció una pelota y un perro que venía para buscarlo. Se ve que alguien la había lanzado para acercarse y la zona donde estuvimos. Fue entonces cuando supe que no tenía ningún control sobre la situación. La sesión, sin querer, se convirtió en una exploración del voyeurismo y el exhibicionismo. Afortunadamente, no vinieron más perros, y pude hacer todo lo que había planificado: spanking, bondage y upskirts mostrando mis bragas blancas. Parecía que tenía el control de nuevo, pero la emoción de ser observada a través de los árboles por el fotógrafo, y cualquier otra persona que miraba en nuestra dirección, era más de lo que podía haber esperado [nggallery id=60] Fotografía – Andrew O’Hara

    Los fetiches invernales

    Hay unos cuantos fetiches que solo se pueden disfrutar durante los meses del invierno: Fetiche guantes El uso de guantes cuando hace frío no es sólo necesario, también es un verdadero placer. En invierno, la importancia sensual de un par de guantes puede ser aumentado por el material que están hechas. Pueden ser de lana, algodón o de cuero. Los guantes son como una segunda piel en las manos. Foto by Victor Ag Fetiche del cuero Llevar cuero en invierno es un placer sensual. Cuando llevo cuero, me siento que tengo una funda protectora contra el frío. El sonido crujiente y el olor del cuero aumentan su atractivo. Foto Sebas Romero Fetiche pieles El poder del fetiche de piel puede ser explicado por sus cualidades controvertidas. La piel es la forma más antigua de vestirse y una mujer en pieles nunca pasará desapercibida. Foto Sebas Romero Fetiche medias Las medias solo se llevan en el invierno y halagan a la pierna femenina, haciéndola más sensual. Foto Andrew O’Hara Fetiche calcetines Los calcetines hasta la rodilla nos recuerdan a la disciplina y convierten y destacan los muslos. Foto Guy Moberly ¡Hay que aprovechar de estos fetiches antes de que llegue la primavera! ¿A qué estás esperando?

    Upskirt

    El fetiche «upskirt» suele referirse a imágenes tomadas por fetichistas bajo la falda de una joven captando secuencias reales de sus muslos, ropa interior y área de la entrepierna. Si son afortunados incluso pueden encontrarse con que no lleve nada debajo. Los inicios de este fetiche pueden remontarse a la llegada de la minifalda en la década de los 60 y las oportunidades que ofrecía a estos fetichistas de realizar su fantasía con solo salir a la calle. Ahora, el fetiche upskirt se ha generalizado. Esto puede comprobarse en la cantidad de fotos tomadas por paparazzis con celebrities como Britney Spears, Paris Hilton and Lindsay Lohan saliendo de coches enseñando su ropa interior y a menudo algo más/menos que eso. Muchas veces estás imágenes son casuales pero muchas otras no lo son. No hay nada que guste más a un editor que una foto que revele lo que hay bajo la falda de una famosa para vender más ejemplares. Pensé en esto cuando estaba posando en esta sesión upskirt en top-less y quise remarcar también el fetiche por los calcetines a la vez que por los muslos desnudos. Teniendo en cuenta también mis labios rojos de caramelo y el movimiento de mi pelo rojo al girar la cintura, empecé a hacer remolinos con mi falda corta provocando espontáneos y eróticos momentos upskirt para fetichistas. Por lo que parece olvidé ponerme bragas. Fotos: Guy Moberly.

    Sueño polifetichista

    Sueño polifetichista Polifetichismo = muchos fetiches! Hay muchos fetiches en estas fotos: bondage con hilo de pescar, calcetines, lencería desconjunta, tacones… Fotografía Victor Ag.

    Fetiche vintage

    Las cosas antiguas me excitan, no sé por qué. Me encantan los edificios antiguos, los muebles antiguos, y bibliotecas antiguas llenas con libros con páginas amarilladas y polvo. Todo lo que tiene un toque vintage me pone. Cuando vi este chaise-longue en casa de un amigo, sabía que tenía hacer fotos ahí. Cerré los ojos y me preguntaba cuantas personas se habrán tumbado encima de ello antes de mí, y cuantas de ellas habrán tenido sexo en ello, mientras el fotógrafo disparaba… Photography by Lars Koudal.

    Lencería desconjunta

    Me encanta ir con lencería desconjunta. La mayoría de mujeres se imagina que lo que más pone a los hombres es el clásico conjunto de lencería negra con sujetador, braguitas, ligeros etc.… Sin embargo, según un estudio reciente se ha establecido que el look de stripper no excita tanto como se piensa. Los hombres no son tan complicados y la lencería que sugiere inocencia y diversión es la que más les gusta. Eso es algo que despierta más sus fantasías y su imaginación morbosa. La lencería desconjunta es perfecta para la seducción ya que obliga al hombre a centrarse en las prendas distintas con más atención, y así se fijan más en las partes del cuerpo que cada prenda pretende resaltar. Fotografía Sebas Romero.

    Calcetines hasta la rodilla

    Bienvenidos al inicio de mi fetish photo-blog. Aquí, en el futuro cercano, encontraréis actualizaciones regulares con mis ideas y reflexiones sobre lo dotadamente retorcido con acompañamiento de photo-sets que, lo sé, ilustrará mis opiniones de una forma más próxima y excitante. Realmente, estoy impaciente para guiaros a través de la asombrosa variedad de fetiches que llegarán por aquí muy pronto. Los calcetines por la rodilla son perfectamente fetichísticos en la medida en la que constituyen los más ordinario de la ropa interior. La blusa semitransparente de gasa que vestía en el foto-set se ajusta a mis hombros y sentía como si no llevara nada sólido. Mi coqueta falda insinúa mis curvas, pero nada más. Firmemente estirados, igualo el alto de los calcetines y el disfraz está completo. Incluso manteniéndome en mis tacones de «todo a cien» la imagen que proyectaba era perfectamente remilgada y correcta. Entonces, agarré la falda y la levanté. Sólo un poco. Con la clara exposición de mis suaves y cremosos muslos aparecidos entre la boca de mis calcetines y el borde de mi falda alzada, fui transformada por un pequeño movimiento. Lo que era remilgado pasó a ser informal y lo que era correcto pasó a ser indecente. Esto es sólo una introducción al mundo del fetiche y representa únicamente el primer post de una larga lista que incluye lo retorcido que ocasionalmente podéis haber oído, otros muchos que no y alguno que no podéis posiblemente ni imaginar. Photography by Andrew O’Hara Enjoy!

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