El fetichismo de axila, o maschalagnia, se está extendiendo actualmente entre la opinión pública gracias a los medios más populares. Los fetichistas de axila experimentan una poderosa atracción sexual hacia esa parte del cuerpo. Este fetichismo se desarrolla principalmente en dos direcciones, a menudo de manera simultánea. Algunos fetichistas se excitan por el aspecto de las axilas, ya sean afeitadas o con vello, al verlas en fotografías como sustituto del sexo femenino, de una manera voyeurística en cierto modo. Otros lo hacen a través de la observación directa de otras personas al levantar los brazos desnudos en un lugar público. Algunos otros se sienten atraídos también por el inconfundible olor proveniente de las axilas. Este olor es el más intenso que el cuerpo humano puede desprender y los fetichistas logran estimularse y excitarse tan sólo con él, sin necesidad de contactar piel con piel. Otras actividades asociadas con esta variedad pueden incluir lamer y/u oler las axilas, ya sean depiladas o con vello, exudadas o limpias. Una de la consecuencias de este fetichismo, puede llegar a ser la práctica del sexo con axila tomando esta zona como claro equivalente del sexo femenino y la vagina.
Fetiche de axilas peludas – tres meses sin depilarme

Fetiche de axilas peludas – tres meses sin depilarme

Por primera vez en mi vida, tengo axilas peludas. Nunca los di la oportunidad de crecer antes porque empecé a depilármelas muy joven. Afortunadamente, no soy muy peluda en general, salvo por la cabeza, por lo que si no me depilo durante un par de días, sé que no voy a convertirme en una gorila. Además el no depilarse con mucha frecuencia significa que no se me irrita la piel tampoco.