2014: El año sin follar

“¿Dónde están los cohetes?” me preguntaba mientras miraba el techo de mi salón durante un polvo mecánico y aburrido a finales del 2013. Y no echo la culpa al chico, que fue un encanto, sino que era culpa de la situación y mi falta de inspiración por hacer algo para mejorarla.

Durante aquel ‘meter y sacar’ repetitivo, me puse a reflexionar y no podía creer que me aburría tanto cuando se supone que el sexo es mi gran pasión. Por eso me dedico al erotismo. Paso horas escribiendo sobre sexo y por suerte soy probadora de juguetes eróticos, ya que si no creo que sería insoportable pasar tanto tiempo pensando y fantaseando, y excitada. Sin embargo, cuando se presenta la oportunidad de tener sexo verdadero, yo necesito mucho más que sentir otra piel y las manos de otra persona encima mi cuerpo. Necesito un polvo explosivo. Necesito cohetes.

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Fue entonces cuando decidí que el ‘follar por follar’ se acabó para mí. Yo necesito otro tipo de sexo: necesito pasión, morbo y sobre todo algo me inspire para un artículo o un capítulo en un libro futuro.

Ya hace un año desde que tomé esa decisión y el 2014 para mí ha sido el año sin follar por follar.
Pero esto no quiere decir el año sin sexo; significa que he sido más exigente que nunca. Aunque es cierto que la calidad importa más que la cantidad, ser exigente tiene un precio porque las oportunidades de tener sexo explosivo no se presentan cada día.

A pesar de haber tenido menos sexo este año, el año sin follar ha estado lleno de pasión y morbo: incluso he roto algunos de mis esquemas personales y he hecho cosas que nunca pensé hacer.

Creo que en 2015 se presenta otro año más sin follar por follar, pero voy a ser aún más exigente, pero sé que va a ser más explosivo que nunca.

¡Feliz año nuevo!

 

2 comentarios en “2014: El año sin follar”

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