El placer de los masajes en pareja 

‘¿Quieres recibir un masaje tántrico en pareja?’

¡Qué pregunta! ¡Claro que me encantaría!  Esta propuesta vino de la mano de Inés Güell un viernes por la tarde.

Enseguida comencé a tener pensamientos impuros. Mi mente se llenó de imágenes de cuerpos desnudos rozándose contra el mío. Sé que compartir esta experiencia con alguien especial sería  explosivo. Es decir recibir un masaje de una masajista profesional que usa todo su cuerpo para hacer un masaje…

No hay nada como recibir un masaje tántrico para despertar los sentidos y la sensualidad. Vivirlo con una pareja sería ideal como preliminares antes de echar un polvo inolvidable, luego en casa o como una experiencia en si misma. Además, en mi caso sería una experiencia que seguramente serviría para alimentar mis futuras sesiones de auto-amor. Al ser probadora de sex toys profesional, siempre estoy buscando la inspiración. También anhelaba sentir manos encima de mi cuerpo.

Me puse en la web de Inés para saber exactamente de qué se trataba el masaje tántrico en pareja y me puse aún más cachonda cuando leí esto:

Sonaba excitante, intrigante y muy morboso. El único problema es que yo no disponía de ningún lingam para compartir esta experiencia.

Bueno, no es exactamente cierto. Tengo un amante ocasional, pero estaba de viaje. Entonces tuve que pensar en varios sustitutos potenciales. Pasé todo el fin de semana pensando en penes y sobre todo en la sensación de tener uno duro y palpitante en mi mano.

Pero, ¿quién sería el propietario de dicho lingam?

Entre los candidatos, pensé en un amigo que quiero que se convierta en algo más. Pensé en cómo sería ese momento de tocar su lingam por primera vez bajo la instrucción de una experta como Inés Güell. Huelga decir que me puse tan caliente que como resultado tuve que masturbarme varias veces. Incluso pensé en hacerle una propuesta indecente, pero una vez tranquilizada pensé que sería muy precipitado.  

Cuando llevo mucho tiempo sin sexo, se me va la olla. Es como estar borracha en que mis percepciones cambian y tomo decisiones que quizás no me convienen simplemente porque voy cachonda perdida. En este caso, mi falta de sexo hizo que incluso empezará a imaginar el masaje tántrico en pareja con personas que quizás no debería…

Por ejemplo, pensé en el estudiante de Erasmus que tengo en casa. Es joven, guapo y lleva seis meses y le queda pocas semanas para irse. Me he portado muy bien con él hasta ahora, entonces cruzar la línea sería muy raro.  Aun así, se lo conté. Se le iluminó la cara y se ofreció como voluntario sin dudarlo.  

Otro día se lo expliqué a un amigo durante una comida. ‘No busques más. ¡Yo soy tu lingam!’ declaró. Supongo que tenía que haber sabido que tendría esta reacción ya que lleva tiempo tirándome los tejos. Aunque su entusiasmo me impresionó, me lo pensé seriamente y no estaba convencida. Parece que leyó mis pensamientos, ‘¡Te estás ruborizando!’’ Exclamó.

Aunque descubrí que no me faltaban lingams dispuestos, lo que pasa es que me faltaba uno que realmente deseara tocar. Y esto era algo importante para realmente disfrutar y aprovechar del masaje en pareja al máximo y participar con mucho más entusiasmo e interés.

Me encantaría poder aprender cómo hacer un masaje de lingam como dios manda. Aprender técnicas más allá que ‘solo’ mover la mano arriba y abajo rítmicamente hasta que un hombre se corra, que no es fácil tampoco. Por ejemplo, llegar a masturbar a un hombre mejor que él mismo sería imposible pero en el caso de un masaje de lingam profesional, se aprende técnicas que mi lingam elegido ni siquiera habrá experimentando o imaginado en solitario.

Además de disfrutar del momento de un masaje tántrico en pareja, estoy convencida que me podrían enseñar cosas claves que me ayudarán para mis seducciones futuras. Por lo que, cuando mi vida vuelva a tener lingam que realmente deseo, ya sé lo que tengo que hacer.

Si quieres más información sobre los masajes tántricos en pareja, visita la web de Inés Güell

 

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