Guingán

El guingán es el estampado típico de los uniformes escolares y nos transmite una sensación de juventud e inocencia.

    El té y el sexo

    Soy fetichista de té. Que en realidad no significa que me pone beber té. Mi idea del fetichismo del té se basa en los rituales alrededor de beberlo en público y la formalidad a la hora del té. Todos los hábitos asociadas con esta extraña costumbre, me excitan de maneras diferentes, como por ejemplo, extender el dedo meñique a la hora de levantar la taza a los labios. Yo prefiero el té verde. Me sorprendió cuando leí un reportaje sobre el té verde y sus beneficios para su vida sexual. Ya lo había sospechado, pero siempre es reconfortante saber que estoy en lo cierto. Según el estudio, beber té verde durante un período de 10 semanas puede mejorar su resistencia hasta en un 24%. La Universidad de Washington recopilaron datos de seis parejas diferentes. El cincuenta por ciento tomaban té verde. Después de las diez semanas, las parejas que sólo bebían té verde dijeron que les  había afectado notablemente su vida sexual. Además de ser más felices y relajadas confirmaron que habían tenido relaciones sexuales con más frecuencia y durante más tiempo de lo que había hecho durante mucho tiempo. Parece que su capacidad para promover un sentimiento de tranquilidad fue la clave. Tal vez esto explica por qué, después de haber tenido mi taza de té verde por la mañana, tengo que acostarme de nuevo con mi vibrador… Todo por culpa del té. Boy George dijo una vez: “Prefiero tener una taza de té de ir a la cama con alguien […]

    Mi fetiche por la lencería

    Siempre he sido una gran fetichista de la lencería. Creo que nunca se puede tener suficientes ligueros, medias y sobre todo sujetadores, me encantan los sujetadores. Desde los push-up que realzan el escote, hasta los deportivos tan cómodos, pero sobre todo los transparentes que destacan los pezones duros. Todos, todos son importantes piezas en mi colección. El sujetador ideal puede hacer tanto por aumentar la autoconfianza y erotizar la imagen femenina que todavía me sorprende cómo muchas mujeres lo pueden comprar a ciegas y esperar resultados óptimos. Las bragas han evolucionado desde sus orígenes meramente funcionales, a una variedad de formas y diseños específicos que pueden adaptarse perfectamente a cualquier tipo de escena profesional o situación erótica. Esta variedad incluye “boy shorts”, tangas, cordones, bragas de talle alto, sin entrepierna y demás versiones retro. Los adornos pueden comprender diferentes tipos de detalles, lazos e incluso bisutería. Para ser sincera, siempre he querido tener unas de látex bien pegadas a mi piel. Llevar medias y liguero es algo que precisa de cierto tiempo y esfuerzo para conseguir el efecto deseado. Los pantys son algo más práctico, se pueden poner sin tener en cuenta otros aspectos como cómo de corta es la falda o si mis piernas están impecablemente depiladas o no. Últimamente me estoy haciendo fan de la lencería vintage. Con ella parece que lleves un sólido armazón de tela debajo de tu ropa. Las bragas de talle alto y el liguero de 6 tiras hacen que me sienta glamurosa y femenina, […]

    Deséame como si me odiaras – el corto

    Love Me Like You Hate Me también es el título de un cortometraje dirigido por Erika Lust donde interpreto 7 personajes: una dómina maléfica y su esclava sumisa, a quien no duda en encerrar en un armario cuando no se comporta; una estricta profesora de francés y su díscola alumna, quien se lleva unos azotes si no es capaz de aprender la lección, y una severa madame y su sirvienta sometida y harta de limpiar los desperdicios de su señora. Me encanta esta nueva versión! Foto arriba Kristyan Geyr Images “LOVE ME LIKE YOU HATE ME”is written and directed by Erika Lust, ( LUST FILMS 2010).

    El guingán

    Sorry pero este post solo está disponible en English. Ayudame a traducirlo!!! venus@venusohara.org fotos Daniel Bauer My love/hate relationship I have with gingham began in my formative years. I hated it to start with because I had no choice about wearing it; I was forced to, every single lesson. It was geometric and impersonal; its lack of distinctiveness made it the perfect uniform. It came back into fashion for grown-ups recently, so I bought some out of pure nostalgia. Nowadays it seems illicit and against the rules to wear it; the fetishistic buzz I get when I slide it on is incredible and now I love it. It only took me a short time to understand why gingham is such a major turn-on for some people, me included. A gorgeous young woman looks even younger when she puts on a gingham blouse.The rich combination of her youthful clothing and a conflicting sense of sensual experience, gained over time, causes such erotic confusion and visual pleasure in the eye of the beholder that I never get tired of exploiting it for my own enjoyment. When I remember the delighted voyeurs in the park who hid behind trees to steal glances and enjoy lingering stares at me while these pictures were shot, I can’t stop smiling. Photography by Daniel Bauer Enjoy! Venus O’Hara

    La escuela

    Tras una complicada adolescencia de  acné y problemas de crecimiento general durante mis años de escuela, comencé a descubrir mis poderes femeninos. A los dieciocho quería seducir lo “inseductible” sólo para ver cuánto “girl power” realmente tenía. Un hombre importante en posición de autoridad me dijo una vez que parase de provocarle y que parecía la chica del clásico de Nabakov. Precisamente, unos días después estaba yo en el apartamento de un amigo, cuando vi en su librería la novela del clásico de Nabakov y le dije que si podía pedírselo prestado. Queria entender lo que el hombre importante había querido decir exactamente y pillar de paso unas pocas armas de seducción extra   Photography by Andrew O’Hara

    Sin maquillaje

    Aprendiendo a amar mi cara sin maquillaje Sorry pero este post solo está disponible en English. Ayudame a traducirlo!!! venus@venusohara.org I feel more naked if my face is seen without make-up than when I have no clothes on. It’s so natural for me to get made-up in the morning that it just seems like part of waking up and accepting the realities of adulthood. When I was younger I learnt the importance of finessing my face, enhancing its riches and distracting unwelcome attention from what I imagined were imperfections. When my face is naked now, I remember what it felt like to be less than an adult; vulnerable, unsure, unfinished. Naked-face fetishists adore that combination of self-consciousness and disclosure that only an absence of make-up allows. Every young woman has a fleeting moment when she is as beautiful as she will ever be and every day that passes subsequently becomes a pursuit of that ideal. Men who adore the naked-face fetish see that perfect moment held and flaunted every time the eyeliner and lipstick is left in its drawer. I was told recently that my untouched face was pure bliss. The fetishist explained that my random gatherings of freckles and naturally pink lips were essential. My white skin with its star-fields of unpredictable pigment needed to be seen he said. There were many men who dreamed of the arousing potential inherent in my washed and scrubbed face and would be only too pleased to tell me so, he concluded. I […]

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